La reversa, ¿también es cambio?

El Marlin Rojo

Hay cosas que no sorprenden a los mexicanos en esta vida cotidiana y una de ellas, es que después de una increíble temporada logrando llegar al final de la liguilla en primer lugar, el equipo Cruz Azul pierda el juego de la final de una manera tan pusilánime y dejando un sabor de amargura a todos sus seguidores (quien esto escribe incluido), sobre todo porque si uno analiza el empeño, dedicación y enjundia con que los jugadores se entregaron los últimos diez partidos, (por lo menos), pareciera estar observando sobre la cancha este domingo pasado a un equipo totalmente diferente y vencido, antes inclusive de pisar tan siquiera la cancha del estadio Azteca.

El América jugó como siempre juega, con todo el corazón por delante, pisoteando los hígados y tripas que la Maquina dejó sobre la cancha, porque eso era, no más, puros “dentros”, nunca se le vio su corazón.

Sin embargo, lo que si no debería sorprender es que el Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador esté llevando a cabo la gran mayoría de lo que en campaña dijo iba a hacer. Esto si me llama la atención ¿Qué se esperaba?

El Peje llevaba más de 18 años tejiendo su proyecto de Nación y nadie, por lo que se está observando, podrá cambiar el rumbo que piensa dar a su gestión.

Una de las críticas que se leen en redes y en comentarios varios, es que se está “retrocediendo”. Bueno, pues realmente no debería nadie sorprenderse de que Obrador regrese a esquemas económicos y políticos que fueron terminados o cambiados por los últimos gobiernos federales. Pues no funcionó su supuesta propuesta.

Y es que, para poder retomar el sendero de lo que su proyecto busca, por lógica es necesario regresar a algunos puntos de partida y retornar esquemas destruidos, olvidados o dejados a un lado. Digamos que, la reversa, también es cambio.

Sin duda, cuando alguien se pierde en un sendero, lo primero que busca hacer es regresar sobre sus pasos, hasta el punto en que equivocó la desviación y tomo el camino erróneo, para así, retomar el rumbo hacia el destino deseado, ¿o no es así? Pues bien, eso es, según se ve, lo que en muchas de las estrategias de este gobierno de la 4ª Renovación se está llevando a cabo. Solo que en algunos casos, tal vez se tenga que retroceder hasta el inicio, al entender que por ejemplo, en el ramo de la corrupción, el sendero se equivocó desde que se le aventaron las primeras paladas de carbón a este tren que se llama “futuro de México”.

En esto de la corrupción (y que conste que no es idiosincrático de los mexicanos), quienes ostentaban el poder sexenio tras sexenio con tal de beneficiar sus bolsillos, el de sus familiares y el de sus amigos, nunca aplicaron las medidas pertinentes para que por lo menos, el daño se minimizará a patrones (diríamoslo así), “más normales”. O sea que para cambiar lo andado, creo yo, tomará varias generaciones de un paso con rienda restirada en la sociedad y una constante vigilancia en la aplicación de políticas tanto en forma, como en fondo.  Cuidándole las uñas a los gatitos.

El problema ahora es de gran magnitud para López Obrador, porque va a ser sumamente difícil para él determinar que quienes lo acompañan en este proyecto tengan la calidad moral y de honestidad de principios que él pregona tener. Tal vez por eso, se observa que se ha rodeado de gentes que ya son reconocidas en cuanto a sus “dedos inquietos” y su “lengua viperina”, porque tal vez sigue el principio de “más vale malo conocido que bueno por conocer”,  y el de “al enemigo, más vale tenerlo cerca”.

Aún así, es sumamente difícil para quienes han confiado en él desde la base de la sociedad, mantengan una fe ciega y casi religiosa con algunas decisiones que se han tomado en el arranque, por ser no muy claras o algunas inclusive incomprensibles, y para colmo, el tiempo corre en contra del Gran Peje por lo que tendrá, tarde que temprano, empezar a dar señales  más concretas para convencerlos de que ha tomado las mejores decisiones al elegir a sus colaboradores o que tiene un control total de lo que cada uno de éstos “Servidores Públicos” haga en el funcionamiento cotidiano de sus respectivas funciones en favor del pueblo mexicano.

México, sin lugar a dudas tiene que caminar por su propio sendero, no el que nos marque Estados Unidos (USA), ni el de Venezuela o Cuba. En México tenemos una realidad propia y estamos compuestos de diversos pueblos que piensan diferente, viven diferente y se gobiernan diferente, sin embargo, todos estamos conscientes de que en este tren, cada quien viaja en diversos vagones, pero todos por el mismo riel y hacia un mismo destino: ser un México con prosperidad, igualdad, justicia, respeto, honradez, respeto y amor.

Si todos y cada uno de los mexicanos ponemos en nuestra mente este objetivo, poco a poco, en unas cuantas generaciones, podremos decir que el camino está reandado.

Y, claro, así finalmente, podamos ver que el Cruz Azul gane una final.

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